Las cifras pueden ayudar a entender una campaña solidaria, pero pierden valor cuando se comparten sin fecha, fuente o explicación. Antes de copiar un número en WhatsApp, redes sociales o un mensaje personal, conviene revisar qué representa realmente.
Una cifra necesita contexto
- Indica la fecha de corte: una cifra válida hoy puede quedar desactualizada después.
- Explica qué mide: no es lo mismo una meta, una visualización, un visitante, un aporte confirmado o un gasto ejecutado.
- Incluye la fuente: enlaza a la página oficial donde pueda revisarse la información completa.
- Evita redondear o aumentar: publica únicamente el dato disponible, sin estimaciones presentadas como hechos.
La meta no es una recaudación
En la campaña 100.000 personas × $5, los $500.000 corresponden al resultado matemático de alcanzar la meta completa. Esa cantidad no debe describirse como dinero recibido, gastado ni entregado mientras no exista información verificable que lo demuestre.
Las visitas tampoco son aportes
Las visualizaciones muestran cuántas veces se consultó el sitio y los visitantes estiman cuántas personas diferentes ingresaron. Ninguna de estas métricas permite afirmar cuántas donaciones existen o cuántos menores han sido beneficiados.
Al compartir una actualización, utiliza un mensaje sencillo: “Estas son las cifras publicadas a la fecha indicada; consulta la fuente oficial para conocer su significado”. Puedes revisar la información vigente en la página principal de la campaña.
No acompañes las cifras con nombres, ubicaciones, diagnósticos o imágenes que permitan identificar a niñas y niños. La transparencia debe informar sin vulnerar su privacidad.